¿Manejas tu ira o tu ira te maneja a ti?

28.07.2015 12:42

 

La ira, también conocida como rabia, al igual que las demás emociones, no es ni positiva ni negativa, ni buena ni mala, es neutra y por supuesto, necesaria para desarrollarnos en nuestro medio ambiente. El problema de la ira, al igual que el de las demás emociones, es cuando esta “se nos va de las manos”, cuando no podemos controlarnos porque ella nos ha acabado dominando.

Si algo tiene característico, que la diferencie de otras emociones, es que cuando sentimos ira no sólo nos hacemos daño a nosotros mismo sino que en muchas ocasiones causamos malestar a terceras personas.

Esta emoción es también la madre de otras emociones, pues muchas otras surgen tras experimentarla. Como consecuencia de haber dejado que la rabia nos domine es frecuente que sintamos tristeza, frustración o decepción  por lo ocurrido.

Hacer un buen entrenamiento encaminado a experimentar y expresar la ira de forma adecuada puede tener un gran efecto en nuestra vida cotidiana: las relaciones sociales están presentes en todos los ámbitos de nuestra vida, en el trabajo, en la familia, en las actividades de ocio… un buen manejo de la ira, unas buenas habilidades para expresar que algo no nos gusta o que la actitud de alguien nos incomoda puede favorecer mucho la calidad de las relaciones sociales que tenemos. Además, la satisfacción de lograr nuestro objetivo sin dañar a los demás, sin sufrir la tensión que ese tipo de situaciones acarrea… es muy placentera y reporta mucho bienestar personal. Estar en armonía con tu entorno y con tus valores mejorará tu calidad de vida mejorando, inevitablemente, tu autoestima.

Si cuando uno quiere mejorar su forma física decide correr todos los días un poquito… ¿por qué cuando uno decide mejorar su forma de ser no puede entrenarse para ello? La idea de acudir al psicólogo para entrenar como si de una maratón se tratara y lograr un mejor manejo de las emociones queda muy lejos de la idea de que uno acude al psicólogo cuando tiene serios problemas, sin embargo, es la idea.

“La ira es un ácido que puede hacer más daño al recipiente en el que se almacena que a cualquier cosa en la que se vierte”   Mark Twain