Emociones. Escúchalas, tienen mucho que decirte

01.06.2015 12:57

Doblé la esquina y me encontré contigo. No me sentí a gusto y te pedí que te marcharas, sin embargo, no me hiciste caso.

Vista tu desobediencia decidí dejarte estar, no mirarte a la cara y hacer como si nada hubiera pasado; pensé que te aburrirías y te marcharías, que otros llegarían y que eso te incomodaría y que, no pintando nada a mi lado finalmente decidirías huir por tu propio pie.  

Otros llegaron, pero tú campabas en mi vida a tus anchas, parecías la dueña de mi día a día, así que los demás no quisieron quedarse a mi lado; entonces yo, viendo que mi plan no funcionaba, comencé a temerme lo peor. Fue entonces cuando decidí contarles a todos que habías llegado a mí para quedarte, que te habías instalado sin mi permiso, que no me gustabas y no te quería, pero que aun así tú habías decidido quedarte, abrir tu maleta y, poco a poco, colocar tus pertenencias en  todos los rincones de mi vida (parecía que querías que te tuviera presente y que no me olvidase de ti. Que no me olvidase de que tú y tu halo negro me estabais rondando).

No entendía nada, no te quería a mi lado y aun así continuabas junto a mí.

Hablar de tu presencia me ayudó, me desahogué y, por un momento, pensaba que tenías un pie fuera de mi vida. Viendo la situación, decidí finalmente empujarte, a la fuerza, aprovechar la ocasión para sacarte definitivamente de mi día a día, pero fue como darme contra un muro de piedra. No sólo no te eché fuera sino que terminé agotando la poca fuerza que me quedaba… Y en ese preciso momento te entregué los mandos de mi vida, estaba dispuest@ a rendirme. Y así lo hice.

Por desgracia eso sólo te hizo más fuerte, por lo que poco tiempo después tuve que plantarte cara directamente. Me senté frente a ti y te dije: No vas a quedarte ni un minuto más junto a mí. El tiempo que te queda conmigo es el tiempo que tarde en ir por cada parcelita de mi vida recogiendo el desastre que me has montado. Me siento perdid@ y abatid@,  pero hay algo que tengo claro y es que quiero que te vayas. Así que averiguaré por qué has venido y sobre todo por qué te has quedado y entonces estarás muerta Tristeza, no tendrás nada que hacer. Sólo podrás venir de visita, nunca más para instalarte, sólo así, como una emoción más, que es lo que eres, serás bien recibida.

Al igual que la tristeza, todas las emociones, tienen que ser escuchadas, pues nos traen un mensaje al que debemos atender y responder. La tristeza, por ejemplo, nos avisa de que algo no va bien, hay algo que nos está imposibilitando vivir o estar como deseamos así que debemos darle solución. Cuando un problema se mantiene en el tiempo sólo puede hacerse más grande, pues todavía no se conoce ningún problema que haya desaparecido sin más.