Uso y abuso de las nuevas tecnologías

20.04.2015 13:03

La mayor parte de nosotros tenemos gran parte de nuestra vida volcada en un espacio que muchos conocen bien, otros dicen conocer bien y otros tantos no tenemos ni idea de qué es… Nuestra vida en la red… nuestras fotos subidas en la nube… nuestras conversaciones más íntimas y nuestros secretos más oscuros han quedado escritos en algún lugar, que a pesar de haber borrado con la intención de que no quede ni rastro de ellos, ahí siguen y seguirán…
 

Que San Google y Santa Conexión nos facilitan el mundo, nos informan al instante, resolviendo todas nuestras dudas sobre la marcha, nos permiten relacionarnos sin importar dónde nos ubicamos, es un hecho que debemos interpretar positivamente… ¿pero hasta qué punto estamos haciendo un uso correcto de las nuevas tecnologías?

Cuando miramos a los ojos de otra persona, resulta que son los nuestros propios, el reflejo de la pantalla no nos permite ver más allá.

Albert Einstein dijo que temía el día en el que la tecnología sobrepasase a la humanidad, pues el mundo lo habitaría una generación de idiotas. ¿Es esa nuestra generación, la de los idiotas?
No sé qué decir… yo formo parte de esa generación y la gente a la que aprecio también, sin embargo, hace poco leí que un chaval de procedencia asiática vendió su propio riñón a cambio de un ipad y un iphone… eso no parece muy inteligente. ¿Acabaremos usando todos nuestros órganos como moneda de cambio para seguir en la moda más cambiante del mundo? ¿para continuar en la moda de “hoy mola mucha y dentro de dos meses ya no vale nada”? Pues tampoco es eso, no creo que acabemos vendiendo nuestros órganos y quizás si alguien lo hace lo hubiera hecho de todos modos, por un ipad, un iphone o por las deportivas de moda.
 

Sin embargo, sí que estamos perdiendo muchas cosas importantes, no tanto como los órganos vitales, pero importantes.  Si por cada vez que sacamos el móvil en una reunión de amigos, y le dedicamos más de dos minutos, alguien nos diera una colleja, tendríamos una seria inflamación. Si por cada vez que alguien nos está explicando algo y nosotros tenemos la atención puesta en una pantalla alguien nos tirara un tomate, seríamos puro salmorejo. Y si cada vez que tuviéramos un problema lo afrontáramos de frente en vez de evadirnos en la red… seriamos mucho más felices. 

He oído muchas veces que los niños de hoy no son como los de antes. Que si no juegas en la calle, no conoces el juego de la rayuela y tampoco te has dejado la rodilla en la gravilla ¿Cómo vas a ser un niño normal? ¿Qué tipo de infancia están teniendo estos niños, todo el día enganchados a una maquinita?... Eso lo he oído muchas veces, sin embargo, que los adultos de hoy ya no somos como los adultos de antes… eso no lo he oído tantas veces. A pesar de que cada persona es un mundo y de que no se puede generalizar… ¿cuántos de nosotros dedicamos una parte considerable de nuestro tiempo libre a una pantalla?, ¿cuántos de nosotros colgamos una foto en la red, sobre la marcha, mientras estamos con nuestros amigos, en vez de disfrutar plenamente de ellos?, ¿cuántos de nosotros sacamos el móvil en una reunión para ver qué hacen los demás, que ha pasado con el partido de hoy o cuanta gente me a “megusteado” en Facebook?, ¿es, antes de acostarnos, algo relacionado con el móvil, la Tablet o el ordenador, lo último que hacemos?, ¿y qué es lo primero que hacemos al despertarnos?.

Pero queremos niños normales, como los de antes. No sé de quien van a aprender estos niños tan raros…